Así como el siglo pasado las minorías acorralaron al PRI hasta arrebatarle sus ventajas históricas, en los últimos cuatro años las minorías parlamentarias han impedido que Morena modifique las reglas electorales que lo llevaron al poder.
Desde 2022, el bloque opositor ha servido como un muro de contención en cuatro momentos clave:
- Diciembre 2022: PAN, PRI y MC frenaron la primera reforma constitucional de López Obrador en la Cámara de Diputados.
- Junio 2023: La Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) declaró inconstitucional el «Plan B» legal, tras impugnaciones de la oposición.
- 11 de marzo 2026: El pleno de San Lázaro rechazó la reforma de la presidenta Claudia Sheinbaum. En esta ocasión, PVEM y PT se unieron a la oposición.
- 25 de marzo 2026: En el Senado, el PT (con solo seis legisladores) bloqueó los cambios a la revocación de mandato, dejando a Morena y al Verde a cinco votos de la mayoría calificada.El ADN de la resistencia: de 1977 a la fecha
En su obra La mecánica del cambio político en México, los analistas Ricardo Becerra, Pedro Salazar y José Woldenberg explican que la reforma de 1977 —aunque nació para frenar las guerrillas— permitió que las minorías iniciaran la transformación democrática del país.
Lorenzo Córdova, expresidente del INE, coincide en que la unión de las fuerzas minoritarias fue lo que rompió el monopolio del PRI, logrando la alternancia y la creación de instituciones autónomas. Entre 1977 y 2014, México vivió ocho reformas electorales esenciales, todas nacidas del consenso y la aportación de las minorías.La ruptura del consenso oficialista
Reforma de 2022
A diferencia de la tradición democratizadora, la reforma promovida por Morena en 2022 —elaborada por Horacio Duarte y Pablo Gómez— no buscó el consenso. Incluía puntos polémicos como:
- Elección popular de consejeros del INE.
- Recorte al financiamiento de partidos.
- Modelo único de representación proporcional.
Al no contar con mayoría calificada, el bloque PAN-PRI-MC detuvo el avance constitucional, obligando al Ejecutivo a optar por reformas legales que también terminaron invalidadas por la Corte.El «Plan C» y la rebelión de los aliados
Tras el éxito parcial del Plan C en las elecciones, que dio al oficialismo mayoría en Diputados pero no en el Senado (donde Morena tuvo que «cazar» votos de experredistas y un panista), la reforma electoral quedó en el limbo.
Lo reciente
El quiebre definitivo ocurrió cuando la presidenta Sheinbaum impulsó su propia reforma. El Partido Verde y el PT marcaron distancia para proteger el sistema de partidos y su propio financiamiento.
¡No permitiremos ningún retroceso democrático en México! Decimos no al regreso del viejo partido de Estado”, sentenció el PT el pasado 1 de marzo, marcando una distancia histórica con su aliado principal.
Finalmente, el llamado «Plan B» de la Presidenta, cuya columna vertebral era adelantar la revocación de mandato a 2027, colapsó ante una minoría que, aunque pequeña en número, resultó ser el fiel de la balanza para proteger las reglas vigentes.
Excélsior
